Lo que hay en las papelerías

Papelería
Fuente: Pixabay

Me encantan los productos de papelería, ¿hay algo más bonito en el mundo?, es pasar por delante de una y tener unas ganas locas de entrar a ver que puedo añadir a todo lo que tengo, me pierden los bolis y los rotuladores, las libretas, los post-its y todo en general, soy una compradora compulsiva en cuanto piso una papelería.
Durante los últimos años he ido acumulando una cantidad de cosas que me da hasta verguenza confesar, y como estoy aplicando conceptos de minimalismo y también intentando seguir el método KonMari (poner enlace aquí) hace poco me decidí a meter mano a mi papelería particular, para quedarme con lo que me gusta y lo que uso de verdad, el resto irá a una caja y de ella pasará a manos que lo vayan a gastar, por que, seamos sinceros, ¿qué sentido tiene tener cien bolígrafos, por muy bonitos que sean, si luego siempre usas el mismo porque es el que más te gusta? La única respuesta que veo es para coleccionarlos, pero como esa no es mi intención, creo que donarlos a quienes los puedan usar es la mejor solución.
Y ¿qué he hecho? Pues lo más sencillo, he sacado todo el material, he seleccionado todo lo que no gasto y no me aporta nada, que era bastante más de lo que creía – ¿quién necesita veinte Pilot G2 rojos que ni siquiera me gustan como escriben? y mejor aún ¿cómo he acumulado tantos? – y se han ido a la caja para donar. Después todo lo demás ha ido a otra caja, la caja en espera de la que durante el último mes he ido rescatando materiales según los iba necesitando, y la verdad, no es que haya recuperado muchos… y los he guardado e un par de estuches que tenía por casa. Por último he sacado de esta caja algunas cosas que tenían valor sentimental o que me chiflan y las he dejado en otra pequeña caja cuyo detino revisaré dentro de un tiempo, a ver como funciona.
Mis básicos han quedado reducidos a: mi pluma de Lamy, un par de bolígrafos azules, un Pilot Frixion azul de tinta borrable, un bolígafo negro, un par de lápices subrayadores, tres bolis de colores, una goma, un sacapuntas doble, un lápiz, un portaminas y un rotulador rojo.
En otro estuche guardo lo que no uso a diario pero de vez en cuando necesito: una grapadora y grapas, un rollo de washi-tape, recambios de tinta y minas, varios clips y pinzas, y algunos post-its de colores.

Mi rutina por la noche

Noche
Fuente: Unsplash

Cuando llego a casa por la noche lo único que me apetece es deconectar y relajarme, olvidarme de lo malo del día y acordarme solo de las cosas buenas. Con el tiempo he ido incorporando unos rituales, como me pasa por la mañana que me ayuda a conseguirlo, no es que los siga al pie de la letra, ójala, pero si que intent tenerlos como guía.
Desde que me he enganchado al yoga conforme llego me cambio de ropa y me enchufo el video que me toque ese día. Después de eso me voy a la ducha y ya salgo nueva, es entonces cuando me dedico un ratito, si tengo tiempo, para mimarme.Antes aquí hacía un montón de pasos pero ahora me limito limpiarme la cara, que ya me he desmaquillado antes, con mi limpiador de Oskia, me aplico el tónico exfoliante, ahora uno de Lierac (que cambiaré en cuanto acabe por uno cruelty free) y después el Aceite de Lotus de Clarins. Luego es mi ratito de relax, para cenar, ver alguna de las muchas series que voy siguiendo o alguna peli…, antes de ire a la cama con un libro y una libretita para escribir lo que se me pasa por la cabeza y lo que quiero hacer el día siguiente (me deja la cabeza despejada y así no estoy dándole vueltas a nada mientras estoy en la cama)

Consejos para empezar mejor el día

Amanecer
Fuente: Jake Givens, Unsplash

  • Madrugar. Esto es vital para mí, me encanta tener tiempo para mi por la mañana, poder desayunar tranquilamente, ir sin prisas…, siempre intento evitar esos “cinco minutos más en la cama” y salir de ella en cuanto abro los ojos.
  • Hacer ejercicio, ayuda a despejarse y da menos pereza que a mitad del día.
  • Una rutina sencilla. Esto también creo que funciona, nada de mil cremas ni mil capas de maquillaje, aquí vale la pena aplicar el menos es más y no perder una hora cada mañana, limitarse a lo que funciona y te queda bien y dejarse de inventos.
  • Desayunar. Un buen desayuno, nada de un café y en marcha.
  • Una buena dosis de música, o la radio o algo que te entretenga, despeja y hace compañía, y no sé a vosotros, pero a mi la música siempre me pone de mejor humor.

Como mantengo mis lecturas a raya

My feedly

El lunes os hablaba de un de mis blogs preferidos, uno de los tantísimos que leo, probablemente incluso más de los que debería para mantener mi productividad y no perder el tiempo, pero es que leer las ideas y lo que otros escriben es una de mis actividades preferidas. Soy consciente de que en muchas ocasiones se me va de las manos, e incluso a menudo me doy cuenta de que me está agobiando el exceso de lecturas pendientes, por eso para mantener “a raya” la cantidad de información que me meto al cuerpo, mi infoxicación, a diario sigo algunos truquillos:

  • Uso un lector de feeds, como bloglovin o feedly, ahora estoy con el segundo pero he usado ambos intermitentemente los últimos años. Así tengo todos los blogs en un mismo sitio y no tengo que ir abriendo uno y otro, lo que me ahorra bastante tiempo.
  • Allí los ordeno por categorías, agrupándolos según el tema que tratan. Por ejemplo, los de recetas de cocina los tengo en la categoría Cocina, los de decoración en Deco…
  • Más o menos una vez al mes o cada dos meses hago un repaso de lo que estoy siguiendo y elimino los que no leo o ya no me interesan.
  • Cuando estoy leyendo blogs y veo algo que me interesa pero se que me va a ocupar bastante tiempo lo envío a Pocket, donde lo leeré más adelante.
  • Todos los fines de semana intento vaciar mis artículos guardados en Pocket, normalmente el sábado por la tarde dedico un rato a leer lo que tengo atrasado, y así empiezo cada semana como si se tratara de una nueva página en blanco.
  • Lo que me interesa para un futuro o creo que es muy interesante lo envío al Evernote y allí lo archivo para más adelante.